14 de marzo de 2015
La mosqueta
10 de febrero de 2009
Y hallé una voz
aquellos ecos gastados, la ternura, la ansiedad...
Busco la huella inicial, el instante quebradizo,
el feliz remoto hechizo que una vez pude palpar.
La seda de su humedad, su transparente sonrisa
su figura en mi camisa, la levedad de su andar.
Busco y no puedo encontrar los vuelos de aquel vestido.
Busco el beso, sus latidos, busco una rosa y un chal.
Busco una luna y un mar y encuentro sólo una sombra,
un lamento que la nombra
que la nombra
que la nombra...
Y es mi voz, para mi mal.
Del poemario “Amor desamorado” © 1998
8 de diciembre de 2008
Desencuentro a las doce estrofas
I
Pasaste y no te vi
ni me viste al cruzarme
Gritaste y no te oí
ni me oíste llamarte
Solos o no solos
esperé y esperaste
II
Pensaste en mi y te pensé
Te imaginé tal cual tú eres
de forma tal que con apenas verte...
no vacilaría
O si luego de pensarme tal como soy
me hubieras visto...
¿Acaso dudas?
Sobrarían las palabras
compartiríamos secretos de inmediato
y aquí no estaría yo hablando solo
ni tú quien sabe dónde
detectando mis susurros en el aire
III
Me amaron amaste te amaron amé
Y siempre nos faltaba eso
que fueras vos y que yo fuese
simplemente
que fuéramos
que fuésemos
IV
Caminé destinado a desconocer
a esa mujer a mí predestinada
a no conocerme
como estabas...
Buscándome mientras yo no te hallaba
Solos o no solos
Yo diciendo a una y otra: –No eres tú
Y por otra calle comprobabas
que cada uno de ellos
no era yo
V
Mis ojos te han vislumbrado en su entelequia
y tal vez te conozcan más que tú misma
Inútiles han sido los espejos
y no sé cómo soy
pues jamás me he contemplado en tu mirada
VI
En adecuada forma
se tiene persistente la esperanza...
Puesto que a ti se asemejaban
aspiraba creer que al fin serías
Y por ser parecidos a tu idea
aguardabas que aquellos fueran yo
Entonces el tiempo era cuantioso
y el fuego y la soledad y extrañarnos...
Mucho, tanto, siempre
VII
Desesperaba añorando
y pensé: ¡Aun no ha nacido!
Solo o no solo
Me dije también, yéndose el tiempo:
si no ha nacido aun, ya no hay remedio
Mas en el aire andaba tu perfume
y valoré su vuelo a mis entornos
como aquello de ti que he aceptado de otras
Por eso amaste en ellos
lo agradable de mí
VIII
Si el destino no fuera tan ingrato
y te trajera aunque fuese ante mi muerte
O me llevara a ti
aquél ultimo día de espera infructuosa...
Podría yo perdonarlo
y hasta no reprocharle
al destino
No habernos puesto cara a cara anteriormente
IX
¡Te habría amado tanto!
estoy seguro
¡Tanto me habrías amado!
Que dudaríamos cupiera esa inmensa alegría
en un sólo mundo
en un único instante
Y hasta se hace incomprensible
Imaginarlo
X
Pero hoy noche tal vez ya sea tarde
eso tememos
y quizás te seduzca la muerte
mintiendo que el muerto soy yo
Y dejemos de esperar...
Solos o no solos.
Pues nos devora la entropía
vamos muriendo
y nos estamos resignando
XI
Llenándonos de ausencia las horas fugaron
Solos o no solos
felices o no tanto
Seguiremos acechando el horizonte
mientras nuestras almas nos intuyan...
En tanto mantengamos en los ojos
tendencia al presagio...
Y siempre que los corazones acompasen
solos o no solos
cada uno los latidos del otro
XII
Aunque esta realidad tan intensa y aleve
nos intime a disgregar el sueño
tal vez podamos
así, tan separadamente juntos
solos o no solos
rechazar la certeza inapelable
que deja sin sentido a tanta espera.
Del poemario “Amor desamorado” © 1992 Félix Acosta Fitipaldi
