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14 de marzo de 2015

La mosqueta

Al terminar “Ctrl-Alt-Supr reiniciar” (novela que tras pequeñas correcciones aparece a la venta en Amazon como: “Jaque de Hackers), suponía que el siguiente paso sería escribir la saga. Es que de algún modo parte de ella fue dejada por el camino para hacer posible su publicación. Sacar a la venta un libro de unas 600 páginas, sin ser Stephen King, ya no hubiese sido la locura que fue publicar lo publicado sino un suicidio económico. Supuse entonces que terminaría la segunda parte hasta la intromisión de un extraño sujeto, taxista nocturno, beatlemaníaco por heredad a punto de perder la cordura por un amor perdido. Me pareció interesante su historia y nos hicimos amigos. Como una de sus manías era escribir sus memorias no pude menos que hacerme cargo de ellas, surgiendo entonces “La mosqueta”, una novela tan extraña como su personaje central. Lo dejé hace un rato, tras constatar cuan diferente es hoy a como era cuando lo encontré. Se lo ve seguro de sí, dinámico, optimista. Aunque debo confesar que conserva todavía, sobre todo en la mirada y algunos tics producto de los nervios, rastros de los peculiares genes de su padre. Por supuesto, sigo sin saber bajo qué cubilete de ”La mosqueta” se esconde la bolita. ¿Podrá determinarlo alguno de ustedes? Si no lo logran, deseo por lo menos que disfruten de su lectura. Nos vemos.
http://www.amazon.com/mosqueta-S%C3%B3lo-canci%C3%B3n-sure%C3%B1a-Spanish/dp/1508716781/ref=la_B00U7MP07O_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1426361963&sr=1-2

10 de febrero de 2009

Y hallé una voz

Busco los tiernos momentos que he dejado en el pasado
aquellos ecos gastados, la ternura, la ansiedad...

Busco la huella inicial, el instante quebradizo,
el feliz remoto hechizo que una vez pude palpar.

La seda de su humedad, su transparente sonrisa
su figura en mi camisa, la levedad de su andar.

Busco y no puedo encontrar los vuelos de aquel vestido.
Busco el beso, sus latidos, busco una rosa y un chal.

Busco una luna y un mar y encuentro sólo una sombra,
un lamento que la nombra
que la nombra
que la nombra...

Y es mi voz, para mi mal.




Del poemario “Amor desamorado” © 1998

8 de diciembre de 2008

Desencuentro a las doce estrofas

I

Pasaste y no te vi

ni me viste al cruzarme

Gritaste y no te oí

ni me oíste llamarte

Solos o no solos

esperé y esperaste


II

Pensaste en mi y te pensé

Te imaginé tal cual tú eres

de forma tal que con apenas verte...

no vacilaría

O si luego de pensarme tal como soy

me hubieras visto...

¿Acaso dudas?

Sobrarían las palabras

compartiríamos secretos de inmediato

y aquí no estaría yo hablando solo

ni tú quien sabe dónde

detectando mis susurros en el aire


III

Me amaron amaste te amaron amé

Y siempre nos faltaba eso

que fueras vos y que yo fuese

simplemente

que fuéramos

que fuésemos


IV

Caminé destinado a desconocer

a esa mujer a mí predestinada

a no conocerme

como estabas...

Buscándome mientras yo no te hallaba

Solos o no solos

Yo diciendo a una y otra: –No eres tú

Y por otra calle comprobabas

que cada uno de ellos

no era yo


V

Mis ojos te han vislumbrado en su entelequia

y tal vez te conozcan más que tú misma

Inútiles han sido los espejos

y no sé cómo soy

pues jamás me he contemplado en tu mirada


VI

En adecuada forma

se tiene persistente la esperanza...

Puesto que a ti se asemejaban

aspiraba creer que al fin serías

Y por ser parecidos a tu idea

aguardabas que aquellos fueran yo

Entonces el tiempo era cuantioso

y el fuego y la soledad y extrañarnos...

Mucho, tanto, siempre



VII

Desesperaba añorando

y pensé: ¡Aun no ha nacido!

Solo o no solo

Me dije también, yéndose el tiempo:

si no ha nacido aun, ya no hay remedio

Mas en el aire andaba tu perfume

y valoré su vuelo a mis entornos

como aquello de ti que he aceptado de otras

Por eso amaste en ellos

lo agradable de mí



VIII

Si el destino no fuera tan ingrato

y te trajera aunque fuese ante mi muerte

O me llevara a ti

aquél ultimo día de espera infructuosa...

Podría yo perdonarlo

y hasta no reprocharle

al destino

No habernos puesto cara a cara anteriormente



IX

¡Te habría amado tanto!

estoy seguro

¡Tanto me habrías amado!

Que dudaríamos cupiera esa inmensa alegría

en un sólo mundo

en un único instante

Y hasta se hace incomprensible

Imaginarlo



X

Pero hoy noche tal vez ya sea tarde

eso tememos

y quizás te seduzca la muerte

mintiendo que el muerto soy yo

Y dejemos de esperar...

Solos o no solos.

Pues nos devora la entropía

vamos muriendo

y nos estamos resignando



XI

Llenándonos de ausencia las horas fugaron

Solos o no solos

felices o no tanto

Seguiremos acechando el horizonte

mientras nuestras almas nos intuyan...

En tanto mantengamos en los ojos

tendencia al presagio...

Y siempre que los corazones acompasen

solos o no solos

cada uno los latidos del otro



XII

Aunque esta realidad tan intensa y aleve

nos intime a disgregar el sueño

tal vez podamos

así, tan separadamente juntos

solos o no solos

rechazar la certeza inapelable

que deja sin sentido a tanta espera.




Del poemario “Amor desamorado” © 1992 Félix Acosta Fitipaldi