Hola

Esta es mi casa, ya ves, hecha ruinas. Mas es solo la apariencia, dentro es confortable como un corazón tierno. No temas a mis fantasmas, resplandores efímeros acunados en la soledad que me da amparo cuando escapo del vértigo mundano.
Toma asiento y lee, tengo la remota esperanza de poder dejar algo en tí, luego continuaré solo. Gracias

14 de febrero de 2010

Herejía espeluznante



En todas partes se abrieron millones de grietas. Mares enteros cayeron al centro de la tierra y resurgieron luego en grandes nubes de vapor que se llevaron a la humanidad de un soplido.
Una pareja de dioses se encontraba almorzando:
–¡Maldito universo! –dijo uno de ellos sin dejar de masticar –Hace dos eones ocurrió algo semejante en la constelación del Hipocampo y estuve una centuria con indigestión, debí hacer baños de asiento en singularidades cercanas al centro de la galaxia Macaca.
–Sí, –afirmó su acompañante –es un contratiempo comer tanto y de apuro... A las almas hay que paladearlas de a una y muy despacio, sólo así se puede saborear el gusto particular que adquieren en sus humanas existencias.




Félix Acosta Fitipaldi © 2010

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